Un nuevo vecino en el Jardín del Túria

Ha nacido la primera ardilla dentro del proyecto de regeneración de la fauna del antiguo cauce

Hace unos meses gracias a un proyecto pionero se soltaron 4 ardillas rojas en los Jardines del Túria. El objetivo era la reintroducción de esta especie autóctona para recuperar la biodiversidad de la zona. ¡Y ha dado resultado! El antiguo cauce tiene nuevo vecino. Ha nacido la primera ardilla dentro del proyecto, lo que contribuye a enriquecer el patrimonio natural de la ciudad. Por cierto que tras una votación popular ha sido bautizada como Túria.

Las zonas urbanas sufren un deterioro de la biodiversidad debido al tráfico, la construcción, el cambio climático y la contaminación. Esto afecta a la pérdida de la fauna y la flora propias de la ciudad. Por ello acciones como esta son importantes. Al introducir esta especie autóctona y que es fácil de ver, por una parte contribuimos al beneficio biológico y por otra damos visibilidad a que cada vez tenemos menos biodiversidad. Los ecosistemas se están deteriorando y con esta iniciativa se impulsa el fomento de los ecosistemas urbanos.

Las nuevas habitantes fueron rescatadas del medio natural y ahora podrán contribuir a frenar la desaparición esta especie en el entorno urbano, que se consolida con el nuevo nacimiento.

ardilla 2

Las ardillas que introdujeron hace unos meses habían sufrido lesiones y algunas de ellas estaban desorientadas debido a su corta edad. En el Centro de Recuperación de Fauna de El Saler, las criaron que fueron autosuficientes. Las cuatro ardillas han vivido en una jaula de adaptación y después se realizó la suelta blanda. Los animales están acostumbrados al entorno del cauce del río, e incluso se han reproducido.

Una vez hecha la apertura de la jaula poco a poco hicieron movimientos exploratorios cada vez más grandes, saliendo cada vez más, hasta que al final ya no volvieron a la jaula. Son libres y disfrutan de todo el Jardín del Túria, incluso una de ellas ha sido mamá de un bebé ardilla precioso.

Las cuatro ardillas, ahora cinco, tienen una misión que cumplir y para ello portan un collar emisor con el que se realiza un radio de seguimiento. Así, los responsables de la iniciativa pueden observar dónde se instalan y recoger datos de las zonas que les resultan más atractivas y pueden estudiarlas y protegerlas.

En otros entornos no urbanos como el Parque de San Vicente, en Liria, o bosques y ríos de los alrededores encontramos ardillas, que conviven con otros animales patos, peces, tortugas, pero en la ciudad es difícil encontrarlas. Por ello este nacimiento es una gran noticia. ¡Bienvenida ardillita!


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