Medidas para evitar ahogamientos

El ahogamiento infantil es la segunda causa de muerte por accidentes en menores

Llega el calor a lo grande y el mejor remedio para sofocarlo es un buen baño: en la playa, en la piscina, el rio. ¡No importa cuando el objetivo es refrescarse!

En especial los peques se pasan la mayor parte del día en el agua y debemos dejar que disfruten, teniendo en cuenta siempre algunas medidas para evitar ahogos.

El ahogamiento infantil es la segunda causa de muerte por accidentes en menores, por lo que es preciso su vigilancia, sobre todo en las franjas de edad entre los 0 y los 4 años y los 5 y los 9.

Después de los accidentes de tráfico, la muerte por ahogamiento es la más corriente entre menores de edad, pues un niño puede ahogarse con una sola inspiración que lleve agua a los pulmones, en solo unos 20 segundos.

Es importante destacar que existe la creencia de que las personas que se están ahogando avisan, bracean y gritan. No obstante, es todo lo contrario, generalmente el ahogamiento dura uno o dos minutos como máximo, en niños segundos; y es una lucha silenciosa por tratar de respirar. Muy sutil. Solo profesionales están entrenados para percibir las señales de que alguien está en problemas.

Lo cierto es que no son los niños los que más sufren estos accidentes. El perfil de los ahogados en España es el de varón de más de 35 años, español y en playas sin vigilancia.

Sin embargo, todos los veranos mueren muchos niños por ahogamiento según reconoce la Organización Mundial de la Salud, debido a que tan solo necesitan unos segundos para ahogarse.

Sorprendentemente las playas no son los sitios más peligrosos, ya que más de la mitad de los niños se ahogan en piscinas privadas, luego pantanos, ríos, y en el mar, en último lugar.

Las piscinas privadas, donde podemos bajar la guardia, son peligrosas. No basta con que el niño sepa nadar… Eso no garantiza nada: cuando estás haciendo ejercicio en tierra y te cansas mucho, o te da un tirón, tienes opción de parar. En el agua no.

Al margen de que pueda haber o no socorristas, la responsabilidad de la vigilancia recae sobre los padres, que deben recordar algunas premisas básicas en este sentido:

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- Los manguitos o flotadores son para su seguridad.

- Enseñar a los niños a nadar o al menos mantenerse desde bebés. No olvidemos aun así que las corrientes siempre pueden jugar en contra. También alertarles sobre juegos peligrosos como las aguadillas.

- Elegir playas o piscinas públicas vigiladas por socorristas y servicio de salvamento. 

- En el caso de que alguien se esté ahogando, hay que saber cómo rescatarle. En el mar es importante tirarse con algo que flote para acercarse, en caso contrario el que se está ahogando puede arrastrarte con él y que el drama sea mayor.

- Respetar las banderas en las payas: verde, no hay riesgo; amarilla: bañarse con precaución y roja, no bañarse. Si es roja NO hay que arriesgar y si es amarilla extremar la precaución. Las Playas con Bandera Azul son la mejor opción. Además de ser las más seguras por la vigilancia etc, tienen mejor señalización y cuentan con desfibriladores, lo que supone salvar muchas vidas como ha quedado demostrado.

- Escoger piscinas valladas y cerradas en caso de que tengan acceso niños pequeños. La mayoría de los ahogamientos infantiles son en piscinas particulares.

- Sacar los juguetes y objetos que puedan llamar la atención al niño y hacerle querer alcanzarlos y caer al agua. El niño que nunca se metería solo, pero puede querer coger un juguete o una pelota del agua.

- En pantanos y ríos no debemos confiarnos, en muchas ocasiones las corrientes no apreciables puedan causar un ahogamiento fatal.

- No bañarse de noche en las playas.

- Respetar el tiempo de digestión. 

- No tirarse de cabeza en donde no sabes la profundidad. 

- Salir del agua si sientes frío 

- Utilizar chalecos salvavidas homologados.

- Hacer caso a los socorristas. Ellos están vigilando, no fastidiando y tienen conocimientos para actuar en el momento que se necesite. De hecho en las playas vigiladas por profesionales apenas hay ahogamientos.

- Aprender técnicas de rescate, primeros auxilios y reanimación. 

- No relajar la vigilancia. En casi todos los ahogamientos de niños un adulto se ha distraído.

- No dejar a los niños cerca del agua mientras se hace otra cosa. Aunque el niño sea tranquilo y que nunca se metería solo, es un niño y no entienden las consecuencias de sus actos.

Y por último, hemos aconsejado el uso de flotadores, pero no son infalibles. Si dejas a un niño solo con un flotador no es la solución. Los flotadores, los churros y otros dispositivos otorgan una falsa sensación de seguridad y nos podemos confiar. Ningún sistema sustituye a la vigilancia de los padres, o cualquier adulto.


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